Liturgia de la palabra del dia lunes 17 de julio de 2017
Primera Lectura del libro del Éxodo (1,8-14-22):
En aquellos días, subió al trono en Egipto un Faraón nuevo, que no había conocido a José, y dijo a su pueblo: "Mirad, el pueblo de Israel está siendo más numeroso y fuerte que nosotros; vamos a vencerlo con astucia, pues si no, cuando se declare la guerra, se aliará con el enemigo, nos atacará, y después se marchará de nuestra tierra". Así, pues, nombraron capataces que los oprimieron con cargas, en la construcción de las ciudades, graneros, Pitom y Ramsés. Pero, cuanto más los oprimían, ellos crecían y se propagaban más. Hartos de los israelitas, los egipcios les impusieron trabajos crueles, y loes amargaron la vida con dura esclavitud; el trabajo del barro, de los ladrillos, y toda clase de trabajos del campo; les imponían trabajos crueles. Entonces el Faraón ordenó a toda su gente: "Cuando nazca un niño, echadlo al Nilo; si es niña, dejadla con vida".
Salmo Responsorial: 123,1-3.4-6-7-8:
R/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
-que lo diga Israel-.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros. R/.
Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuelo;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.
Bendito el Señor, que no nos entregó
en presa a sus dientes. R/.
Evangelio Según san Mateo: 10,34-11,1) debemos de creer en que Jesus Cristo vino a la tierra a a unirnos a todos en la verdad
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mi no es digno de mi; el que quiere a su hijo o hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre vida la perderá, y el que pierda su vida por mi la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mi, y el que me recibe; recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo por que es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro". Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar a sus ciudades.
Palabra de Dios:
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