Liturgia de la palabra para el domingo 26 de junio de 2017
Primera lectura del primer libro de Samuel (16,1b.6-7.10-13a:
En aquellos días, el Señor dijo a Samuel. "Llena la cuerna de aceite y vete, por encargo mío, a Jesé, el de Belén, porque entre sus hijos me he elegido un rey". Cuando llegó, vio a Eliab y pensó. "Seguro, el Señor tiene delante a su ungido". Pero el Señor le dijo: "No te fijes en las apariencias ni en su buena estatura, lo rechazo, porque Dios ve como los hombres que ven la apariencia; el Señor ve el corazón.". Jesé hizo pasar a siete hijos suyos ante Samuel; y Samuel le dijo: "Tampoco a éstos los ha elegido el Señor".
Luego preguntó a Jesé; "¿Se acabaron los muchachos?". Jesé respondió: "Queda el pequeño, que precisamente está cuidando las ovejas". Samuel dijo:"Manda por él, que no nos sentaremos a la mesa mientras no llegue". Jesé mandó por él y lo hizo entrar; era de buen color, de hermosos ojos y buen tipo. Entonces el Señor dijo a Samuel; "Anda, ".úngelo, porque éste." Samuel tomó la cuerna de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. En aquel momento invadió a David el espíritu del Señor, y estuvo con él en adelante.
Salmo responsorial 22,1-3a,3b-4.5.6
R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.
El señor es mi pastor, nada me falta;
en verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas,
y repara mis fuerzas. R/.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras.
nada temo, porque tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan. R/.
Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me inges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R/.
Tu bondad y tu misericordia
me acompañan todos los días de mi vida,
y habilitaré en la casa del Señor
por años sin término. R/.
Segunda Lectura de la Carta del apóstol San Pablo a los Efesios (5,8-14)
En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz -toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz-, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: "Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.".
Evangelio Según San Juan (9,1.6-9.13-17.34-38): Tememos que tener fe para recibir la bendicion de Dios.
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)". El fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los antes solían verlo pedir limosna preguntaban; "¿NO es ése el que se sentaba a pedir?". Unos decían: "No es él, pero se le parece.". Unos decían: "El mismo.". Otros decían: "No es él , pero se le parece". Él respondía: "Soy yo".
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: "Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.". Algunos de los fariseos comentaban: "Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado". Otros replicaban: "¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?". Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: "Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?". Él contestó: "Que es un profeta". Le replicaron: "Empecatado naciste tú de pies a cabeza. ¿ y nos vas a dar lecciones a nosotros?". Y lo expulsaron. Oyó Jesús que los habían expulsado, lo encontró y le dijo: "¿Crees tú en el Hijo del hombre?". él contesto: "¿Y quien es, Señor, para que crea en él?". Jesús le dijo: "Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es". Él dijo: "Creo, Señor". Y se postró ante él. Palabra de Dios.
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